sábado, 15 de octubre de 2011

MÚSICA: Nota / The Strokes


Por Julieta Sánchez Quiroz

Un golpe, una pincelada, un grupo irreverente que se hizo notar a nivel mundial por su propuesta melódica: tomando los conceptos básicos del rock -un ensamble en el que guitarras, bajo y batería se complementan con una voz muy peculiar-, la banda neoyorquina The Strokes se posicionó como una de las mejores propuestas del rock alternativo.

Su álbum debut, Is this it (2001), los separó de los sonidos que dominaban la escena del rock en los primeros años del siglo 21: el metal de Deftons, Limp Bizkit y Linkin Park o el pop británico de Coldpaly, Travis o Starsailor. La voz de Julian Casablancas y el ritmo que Albert Hammond Jr. le imprime a su guitarra los hicieron reconocibles en todo mundo. El sonido de temas como “Is this it”, “Last nite” o “Trying tour luck” no sólo gustaba a los fans, sino que interesaba como una propuesta refrescante aunque las letras carecían de profundidad. Entre los críticos de entonces, hubo quienes los identificaron con el llamado rock garage de los años setenta.


Esa forma de hacer música se mantuvo –no faltaron las acusaciones de perder novedad y caer en la repetición-, en su siguiente producción: Room on fire (2003), placa de la cual sobresalieron las rolas “Reptilia” y “12:51” aunque, en general, se trata de un disco sólido.

Para este tiempo, la cuidada irreverencia de los Strokes –una estudiada informalidad en el vestir que, decían, les ayudaba a sentirse cómodos, y un comportamiento estereotípico acorde con su estatus de estrellas de rock- contagió a sus seguidores con la energía de su música, pero, sobre todo, imponiendo modas y despertando su interés en la información que generaban fuera de este ámbito.



Parte fundamental del éxito del quinteto neoyorquino –a Casablancas y Hammond los acompañan Nikolai Fraiture (bajo), Fabrizio Moretti (batería) y Nick Valensi (guitarra)- se debió a sus presentaciones en vivo: la promoción de ambos álbumes los llevó a tocar en varias partes del mundo, tanto en América como en Europa, incluso Japón.

No obstante, Firts impressions of earth (2006), su tercer álbum, recibió una acogida más bien fría con todo y que su primer sencillo, “Juicebox”, debutó en los primeros lugares de las listas de popularidad: desapercibido y olvidado por muchos, presentaba una propuesta más experimental que para un sector de la crítica significó un paso adelante en el sonido de The Strokes.


Un año después, en 2007, su mánager hizo oficial su separación temporal, pues cada uno seguiría una carrera por separado.

Con un bombardeo de comentarios por las redes sociales desde 2009, comenzaron los rumores sobre un posible nuevo disco. Dos años más tarde la producción ya era una realidad: Angles, el cuarto álbum, salió a la venta en marzo pasado. Se trata de una propuesta que ha dividido a sus fans: mientras unos lo consideran casi una genialidad, otros lo repudiaban por carecer del “punch” asociado con sus dos primeras producciones y unos más decían que era un regreso a sus inicios. Albert Hammond Jr. ha dicho que “no es un regreso, como se ha dicho. Digamos que el álbum está dividido en capítulos de dos canciones. Algunos incluyen cosas que nunca habíamos hecho. Hay teclados Farfisa, samples electrónicos, sintetizadores y efectos para distorsionar la voz”. 


En una entrevista, el guitarrista Nick Valensi iba por el mismo tenor: “usamos más teclados, sintetizadores y coros… Diferentes texturas. Y la técnica fue distinta, porque tocábamos, practicábamos y luego grabábamos, mientras que antes era más improvisado. La manera de componer también fue distinta; hay rolas compuestas por los cinco y eso no es algo fácil”.

Entre los temas de Angles se encuentran “Machu Picchu”, pieza de un sonido parecido al new-wave de principios de los años ochenta , y “Under Cover Of Darkness” que definitivamente te recuerda el primer álbum del quinteto.

Es casi seguro que graben otro disco, pues en una entrevista con la revista Rolling Stone, Albert Hammond Jr. y Nikolai Fraiture dijeron que aprovecharon la etapa creativa de su cuarto álbum para seguir creando, por lo que ya tienen más temas que pronto darán a conocer.

The Strokes en México
Las tierras mexicanas para el quinteto no son desconocidas. El propio Valensi, en la entrevista citada, dijo: “Nos encanta tocar en México… Tenemos a los mejores fans allá…; siento que somos como Elvis ahí”.

The Strokes ha promocionado todos sus discos en nuestro país. Se presentó en el entonces Salón 21 (hoy José Cuervo Salón) un 26 de enero de 2002. Regresó para presentar su segundo álbum, Room on Fire, el 19 de marzo de 2004, ya en el Palacio de los Deportes, y la última vez que se presentó este quinteto en México fue en septiembre de 2006. Ahora regresarán como parte del cartel del Corono Capital, festival que cerrarán, el próximo 15 de octubre de este año.

Publicada originalmente en la edición de agosto de la revista Sky View. FOTO: Cortesía Sony Music. 

MÚSICA: NOTA / Festival Corona Capital


Moby cerrará, a eso de las 19:30 horas, el escenario Light Stage. FOTO: Cortesía EMI Music.

Por Javier Pérez

Al igual que en su primera edición, el Festival Corona Capital tiene un cartel atractivo. Ahora no serán tres sino cuatro los escenarios para albergar a las 30 bandas, locales y extranjeras, que desde el mediodía y durante 12 horas ofrecerán una tocada de antología este 15 de octubre.

The Strokes, grupo emblemático del movimiento indie durante la primera década del siglo 21, será uno de los encargados del cierre del festival presentando nueva producción discográfica.



No obstante, uno de los mayores atractivos radica en la esperadísima participación de Beth Gibbons y su Portishead. Es la primera vez que esta banda británica, cuyas atmósferas profundamente oscuras y algo fantasmagóricas son guiadas por la enigmática voz de Gibbons, tocará en México, tres años después del lanzamiento de su álbum Third.


Del llamado “post punk revival” se presentan dos grupos que han ganado algo más que mero prestigio por su calidad musical: por un lado, los británicos de Editors (que ofrecerán un concierto previo en El Plaza Condesa), que en pocos años han gestado tres memorables álbumes, y los estadounidenses de The Rapture, que con la misma cantidad de discos han puesto en alto su nombre.

El rock progresivo conceptual de Coheed and Cambria también pisará uno de los escenarios del Capital. Uno de los momentos más prometedores del festival será la presentación de Mogwai, quinteto escocés que en cada álbum de estudio ha redondeado su capacidad creativa manteniendo un estilo propio siempre enriquecido.

La mezcla desenfadada de ritmos de los brasileños de Cansei de Ser Sexy pondrá a bailar a la concurrencia, preparándola para la vigorosa propuesta technorock del neoyorquino Moby.



Completan el programa los franceses de M83 –que el 17 tendrán su presentación en solitario en el Plaza Condesa– y su música electrónica, la cantante estadounidense Santigold, la intensidad del rock instrumental y experimental de los mexicanos de Austin TV, el synth pop de los británicos de OMD –ya con más de 30 años de historia–, el pospunk de sus paisanos de These New Puritans, el ruidoso pop del dueto estadounidense No Age, el neopunk de los españoles El Columpio Asesino, así como –entre otros– los mexicanos Ximena Sariñana, Madame Recamier, Quiero Club, Torreblanca y Lebarón.


Para consultar los horarios de presentación de cada banda, da clic aquí.

Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez
Viaducto Piedad y Río Churubusco s/n Cd. Deportiva
Horario: Sáb. 15, 12:00 horas
Admisión: $879, vip: 2,326

Publicada originalmente en la revista Sky View edición octubre de 2011.

viernes, 14 de octubre de 2011

MÚSICA: Entrevista / Stuart Braithwaite de Mogwai


Por Javier Pérez

Stuart Braithwaite es uno de esos creadores que prefiere que su obra, y no sus palabras, hable por él. En su caso, la música creada junto con Dominic Aitchison, Martin Bulloch, John Cummings y Barry Burns; la música de Mogwai. Esta banda escocesa, formada en 1995, se caracterizó desde su álbum debut, Young Team (1997), por la construcción de temas mayoritariamente instrumentales con atmósferas que si bien poseían una esencia evidentemente punk, también podían relacionarse con el noise.

En la música de Mogwai, banda que forma parte de la segunda edición del Festival Corona Capital, que este sábado 15 se desarrollará en el Autódromo Hermanos Rodríguez, además de la base conformada por largas y densas secuencias de guitarra (cortesía de Braithwaite principalmente), caben las distorsiones, las repeticiones, las inserciones de grabaciones de programas de radio y televisión, ruidos ambientales, entre otros elementos característicos del también conocido como arte sonoro. Además de matices melancólicos. “With Portfolio”, uno de los diez tracks de su primera producción, es un claro ejemplo de esto por la manipulación sonora que la integra.

Para Braithwaite la cuestión es más simple. “Creo que la melancolía es la atmósfera natural de nuestra música, es la manera como la tocamos. Simplemente es así”, dice durante una entrevista telefónica. Y agrega: “La integración de sonidos de la cotidianidad resulta bastante confusa pero al mismo tiempo funciona muy bien. Y definitivamente la disfrutamos mucho”.

No obstante, el líder del quinteto de Glasgow –muy dado a la concisión– no puede dejar de admitir que lo que podría definirse como sus narrativas sonoras se hacen cada vez más complejas.

"Siempre nos ha movido un interés por la variedad, pero es cierto que éste se ha vuelto más complejo. Cuando empezamos la banda nuestro sonido era más simple y paulatinamente fuimos trabajando las estructuras y las hicimos más complejas".



Los 16 minutos de “Mogwai Fear Satan”, con la que concluía su primer disco, ya anunciaban lo que venía. Come on Die Young (1999), o CODY, comienza con una elegía del punk con “Punk Rock”, tema cuya base es un diálogo de Iggy Pop tomado de una entrevista, y se construye a partir de estructuras más pausadas y melancólicas. A partir de Rock Action (2001) se percibe un interés mucho mayor por la incorporación de nuevas tecnologías en la creación musical contrastada con un uso digamos que más orgánico de guitarras y batería.

"De verdad estamos muy emocionados con las nuevas tecnologías y las usamos bastante para escribir nuestras canciones. Usamos muchos sintetizadores, muchas secuencias de percusiones, se nos da de manera muy natural pues siempre nos emociona usar diferentes tipos de cosas".

En su cuarto álbum de estudio, Happy Songs for Happy People (2003), Mogwai da mayor peso a lo electrónico, aunque también incluye chelos, violines y viola en una conjunción que demuestra su interés por la textura de la música y la evolución musical. Ya con el multiinstrumentista Barry Burns en plan grande, Mogwai entregó un formidable y emotivo Mr. Beast en 2006, mucho más cercano al punk que al trip hop que se dejaba sentir en su álbum anterior.



"Mogwai es simplemente una banda de rock y todo lo demás es resultado de que tratamos de divertirnos haciendo nuestra música –explica Braithwaite–. Definitivamente empezamos la banda sintiendo que éramos una banda de punk, pero nunca se nos ha considerado particularmente como tal".

The Hawk is Howling (2008), su sexto álbum, es un ejemplo de que su música trasciende las clasificaciones. Su sonido transita por diversas atmósferas, volviéndose a ratos más lúdico y a ratos más denso. Aquí, los títulos de los temas tienen una carga mayor de ironía, lo cual caracteriza a la banda. “Los títulos simplemente nos los tomamos como algo muy divertido, no nos los tomamos con mucha seriedad”, dice el guitarrista.

La presentación de Mogwai, programada para las cinco de la tarde del sábado 15 en el escenario Corona Stage, seguramente estará guiada por el track list de Special Moves, su disco en vivo de 2010, aunque con la incorporación de temas de su séptimo álbum, Hardcore Will Never Die, but You Will (2011), y su EP de reciente aparición Earth Division, materiales que se gestaron “simultáneamente, como si hiciéramos un álbum normal. En realidad, son el mismo proyecto” (sería curioso que interpretaran “Mexican Grand Prix” en el Autódromo).


Aquí volvieron al uso de vocales (cantadas o habladas) que habían dejado en The Hawk… “Como nuestra música es lo más fuerte –explica Braithwaite al respecto del uso de voces casi susurrantes–, cuando cantamos lo tenemos que hacer muy despacito”.

–Aquí en México van a tocar en el festival Corona Capital, ¿cómo se sienten de presentarse en un estadio y no en un teatro…?
–No solemos tocar en estadios, de hecho casi nunca lo hemos hecho, pero por mi parte me siento contento de dar un concierto, en cualquier lugar. A veces funciona muy bien en estadios y a veces te va de la patada y lo mismo sucede en lugares cerrados y pequeños. Pero nunca lo sabemos hasta que no estamos ahí.

–Se les identifica como una banda independiente, en ese sentido, ¿cuál es su opinión sobre el movimiento indie?
–Siempre hemos publicado con sellos independientes y crecimos en ese ambiente, pero mucha gente utiliza ese término para cualquier banda formada por cuatro tipos con guitarras, pero la independencia es mucho más en términos culturales.

–Tienen temas que hablan de la religión, ¿tienen un interés especial?
–Creo que es un tema que tocan muchas bandas y de hecho nuestro temas provienen de cuestiones más simples y cotidianas, no creo que se centren mucho en la religión, supongo que el hecho de que varias canciones traten de religión es más bien una coincidencia, no una preocupación.

Entrevista publicada originalmente en el diario El Financiero, sección cutural, el 13 de octubre de 2011. Foto: Cortesía Arts & Crafts México.

martes, 20 de septiembre de 2011

TEATRO: Reseña / Humor en cubos


Por Javier Pérez

“Cuando propones personajes frágiles trasgredes para bien. Una trasgresión es más contundente gracias al contacto musical y visual, porque los jóvenes se redescubren como seres sensibles aquí, en el ahora, y tú te conmueves al verlos”. Esas palabras de Aziz Gual, destacado exponente del clown en México graduado en Ringling Bros and Barnum & Bailer Clown College, se refieren a su espectáculo Humor en cubos, el cual concluye temporada con sus presentaciones del sábado 24 y domingo 25 de septiembre en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque de la Ciudad de México.

Humor en cubos es una experiencia visual y una composición emocional que parte de un viaje onírico cuya trama, como los sueños, parece no tener sentido. Sin embargo, el sentido lo adquiere al vincularse con el público a partir de un humor de situación alejado del pastelazo, que aprovecha la movilidad de sus siete ejecutantes (clowns diversos y parecidos) pero, sobre todo, la respuesta imaginativa del público convirtiendo su propuesta escénica en un diálogo al que los niños, acostumbrados a que el juego es una experiencia de realidad, se adhieren inmediatamente.

La escenografía, del propio Gual, está construida a partir de cubos con los que forma murales que muestran rostros, pero cuyas características los clowns combinan aprovechando la descomposición (en cubos, evidentemente; cada uno de un metro cúbico) de cada pieza para conformar imágenes a veces descabelladas, como aquellas que sin previo aviso se inmiscuyen en los sueños.

La música, interpretada en vivo por cuatro músicos y un practicante de lo que el propio Gual ha definido como sincrobufonía (técnica que permite animar mediante sonidos y gestos de manera humorística cualquier tipo de situaciones y acciones), juega un papel importante en esta puesta en escena que toma el humor como una posibilidad reflexiva, como un lenguaje universal que, más allá de las palabras, puede incidir en la audiencia.

Humor en cubos
Teatro Julio Castillo
Centro Cultural del Bosque
Reforma y Campo Marte, México, DF
Sáb. 24 y dom. 25, 12:30 horas
$100

jueves, 15 de septiembre de 2011

MÚSICA: Nota / Caifanes en el Plaza Condesa


Alejandro Markovich y Saúl Hernández durante la presentación en el Vive Latino 2011. Foto: Cortesía Ocesa

Por Javier Pérez

En este último tercio del año, el Plaza Condesa tendrá una agenda cargadísima de espectáculos nacionales y extranjeros. Uno de las sorpresas que depara su programación es la presentación de Caifanes, cuya gira iniciaría el 23 y 24 de septiembre en Monterrey pero que finalmente arrancará unos días antes, el 20, cuando ofrecerán un concierto para poco más de mil personas en este nuevo foro.

Así, este espacio de la colonia Condesa se convertirá en el punto de partida de una intensa gira que tendrá durante todo octubre –y los primeros días del mes siguiente–  a la banda comandada por Saúl Hernández en diferentes ciudades del país.

Además de su ya mencionada presentación en el Auditorio Banamex de la capital de Nuevo León, el 1, 2, 4 y 5 de octubre harán parada en el Palacio de los Deportes de la ciudad de México. El 7 su concierto será en el estadio de Beisbol Aquiles Serdán, en Puebla, y un día después en la Arena VFG de Guadalajara. Tras una pausa, continuarán el 19 en el Auditorio del Mundo Imperial de Acapulco, el 22 en el estadio La Flor de Sospo de Tuxtla Gutiérrez, el 25 en el Estadio Municipal de Querétaro. Al otro día, el estadio Domingo Santana, de León, será la sede de su gira de reencuentro; el 29, el estadio 20 de Noviembre de San Luis Potosí; el 30, el estadio Revolución de Torreón. Para el 3 de noviembre, su concierto será en la Expoforum, de Hermosillo, y el 4 en el FEX de Mexicali.

Hay que recordar que tras 15 años de haberse separado, se anunció la esperada reunión de la banda con carro completo a fines de 2010 –Hernández (voz y guitarra), Alejandro Markovich (guitarra), Alfonso André (batería), Diego Herrera (teclados) y Sabo Romo (bajo)–, lo cual ocurrió el sábado 9 de abril de 2011 como parte de la edición 11 del Festival Vive Latino y unas semanas más tarde en el Festival Coachella.

Los Caifanes recuperan los temas que los mantuvieron durante mucho tiempo en la cima del rock nacional.

Caifanes
El Plaza Condesa
Juan Escutia 4, Condesa
México, DF
Mar. 20, 21 horas. $1397
Para el resto de fechas, da clic aquí

martes, 13 de septiembre de 2011

MÚSICA: Nota / Best Coast


Bethany Cosentino. Foto: Cortesía Ocesa

Por Javier Pérez

Apenas un disco de estudio ha sido suficiente para que el grupo angelino Best Coast, comandado por la veinteañera Bethany Cosentino, a quien se considera la autora total de la nueva escena del surf-pop, se haya posicionado en un lugar importante de la escena indie.

Precisamente Crazy for you (Mexican Summer, 2010), ese álbum cargado de títulos de canciones llenos de irónica melcocha de chica atribulada por sus querencias no realizadas, será el eje de su concierto de este 14 de septiembre, con el que se inauguran las actividades del Plaza Condesa.

A esta producción de pegajosas inclinaciones surf con dejos de los años sesenta, de la que destacan rolas como “Boyfriend”, “I want to”, “Bratty B” y “Our deal” –cuyo video fue dirigido por la afamada actriz Drew Barrymore–, seguro se sumarán temas de su Ep Where the boys are, de sonoridades más ligadas al noise o el garage.

Aunque a Cosentino se le atribuye el liderazgo creativo de la banda, para construir sus atmósferas se apoya en el multiinstrumentista Bobb Bruno y el baterista Ali Koehler, quienes complementan la banda estadounidense Best Coast.

Best Coast
El Plaza Condesa
Juan Escutia 4, Col. Condesa, México, DF
Mié. 14, 22 horas
$599 y $429



lunes, 12 de septiembre de 2011

TEATRO: Reseña / El dragón dorado



Por Javier Pérez

“El teatro contemporáneo ya no da respuestas, sino que debe hacer preguntas. Si no las hace, es un acto ocioso”. Partiendo de esta premisa, expuesta por la actriz, productora, traductora y vestuarista Ana Graham, la compañía Por Piedad Producciones se ha convertido en pieza fundamental para conocer la vanguardia del teatro contemporáneo mundial aquí en México.

En poco más de una década, la compañía ha montado obras como Interiores, de Woody Allen; Gracia y gloria, de Tom Ziegler; Fotografías explícitas, de Mark Ravenhill, y, desde luego, el hasta entonces inédito trabajo de Sarah Kane con tres obras: Devastados, Ansia y Psicosis 4:48; además de Los baños, del irlandés Paul Walker, e Interpretando a la víctima, de los hermanos Vladimir y Oleg Presnyakov.

Precisamente fue con esta última obra que los actores de la compañía se permitieron interpretar a varios personajes simultáneamente, lo cual vuelve a ser parte fundamental de su nuevo montaje, El dragón dorado, original del alemán Roland Schimmelpfenning y que fue puesto con traducción de Ana Graham, Antonio Vega (quienes asimismo interpretan personajes de la obra) y Stefanie Weiss en el Teatro Santa Catarina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Según la polifacética Graham, se trata de cinco adultos jugando a ser niños. Y es que desde el principio al público se le exige tácitamente que forme parte de ese juego en el que los actores se desdoblan en diversas personalidades sin más convención que lo que ellos mismos describen, pues su vestuario –diseñado por la propia Graham– apenas si cambia en escasos detalles: una boquilla, un pañuelo rojo, un trapeador, un colador de metal, unas pinzas de presión.

Ana Graham y Arturo Ríos.
La historia se inicia en el restorán que le da título a la obra, donde cinco cocineros chinos, inmigrantes todos, atienden una bulliciosa y trajinada –además de minúscula– cocina cuando al “Muchacho” (le dicen así por ser un recién llegado) le aqueja un insoportable dolor de muelas que no puede atenderse por carecer de papeles en regla.

De pronto, la situación cambia y ya son otros los personajes involucrados –pero los mismos cinco actores– en situaciones evidentemente distintas, aunque todas ellas ceñidas al edificio en cuya planta baja se halla el restorán. La ensayada experimentación que ejecutan Arturo Ríos, Patricia Ortiz –destacadísima–, Graham –alternará con Concepción Márquez–, Vega y José Sefami –alternará con Joaquín Cosío– bajo la arriesgadamente bien librada dirección de Daniel Giménez Cacho, es un despliegue de técnica y profesionalismo que no por ello deja el humor ni la vertiginosidad sin mitigar un discurso terrible sobre la desolación, el aislamiento, la explotación, el engaño y, sobre todo, la violencia.

Auda Caraza y Atenea Chávez, las escenógrafas, colocaron una mesa rectangular alta y larga al centro del escenario; los actores se desplazan por abajo y arriba de ella según las necesidades de cada historia y aprovechando al máximo la circularidad del foro para ejecutar acciones que, según la perspectiva, harán las veces de zoom in para determinado sector del público, efecto que se apoya en la bien trabajada iluminación de Víctor Zapatero.

Por Piedad Producciones es una compañía que al no buscar ningún triunfo comercial con sus obras, se ha caracterizado por buscar proyectos que en principio les llamen la atención como profesionales del teatro. Su búsqueda ha funcionado.

El dragón dorado
Teatro Santa Catarina
Jardín Santa Catarina 10, Plaza de Santa Catarina, Coyoacán, México DF
Jue. y vie,, 20 horas; sáb., 19; dom., 18. $150, $75 con credencial vigente y $30 los jueves.
FOTOS: Cortesía Teatro UNAM