Kazuo Ishiguro, autor de Klara y el sol y Nobel de literatura en 2017, habla sobre su novela

Jenna Ortega en Klara y el sol. Foto: cortesía Sony

Kazuo Ishiguro es un autor de origen japonés, aunque radicado en Inglaterra desde muy pequeño, que ganó el Nobel de Literatura en 2017. En 2021 publicó su primera novela después de la recepción del Nobel pero octava de una maravillosa obra que incluye títulos como Un artista del mundo flotante (Premio Whitbread), Los restos del día (Premio Booker) y Nunca me abandones (Premio Novela Europea Casino de Santiago).

Esa novela es Klara y el sol (en español editada por Anagrama). A propósito de su adaptación cinematográfica, que estrena este 5 de noviembre bajo la dirección de Taika Waititi, recuperamos algunos momentos de la charla virtual que sostuvo el autor con periodistas hispanoamericanos en plena pandemia.

El jurado del Nobel determinó que Ishiguro, "en novelas de gran fuerza emocional, ha revelado el abismo que subyace a nuestra ilusoria sensación de conexión con el mundo".


¿Ciencia ficción o cuento para niños?

Kazuo Ishiguro. Foto: cortesía Anagrama

“Podrían pensar que Klara y el Sol pertenece al género de la ciencia ficción, los robots o algo parecido, pero en realidad creo que para mí vino de las historias georgianas y, en particular, de las historias para niños pequeños –dijo Kazuo–. Siempre me han fascinado los libros infantiles para niños de 4, 5 años de edad y me gustan los libros ilustrados en los que hay una relación clara entre las imágenes y la historia. Hace unos años tuve esta idea de una historia para un libro ilustrado para niños pequeños. Los adultos solemos proteger mucho a los niños pequeños de las dificultades de la realidad y siempre queremos presentar una versión amable del mundo. Pero en algún lugar, sobre todo en las ilustraciones de los libros infantiles, siempre se puede ver una pista de la oscuridad, de la tristeza del mundo que les espera. Es como si los adultos dijéramos no queremos mentirles pero de momento les decimos que el mundo es fantástico, pero que en algún lugar del bosque, los ojos de los animales, siempre puedes ver un punto de oscuridad, y a mí me fascinaba este mundo. Y Klara en cierto modo es como una criatura que está en el centro de esta historia infantil: puede ser como un oso de peluche, en realidad ese era el origen de Klara para mí. Después la coloqué en este mundo de ciencia ficción”. 

En Klara y el sol –cuenta el autor nacido en Nagasaki, Japón, en 1954, pero radicado en Inglaterra desde 1960– el personaje principal es Klara, una androide (AA por Amiga Artificial) adquirida para acompañar a Josie, una adolescente enferma.

La enfermedad de la adolescente Josie es el eje de la trama. Dice Kazuo: “si ella muere, ¿puede ser sustituida? En el mundo de Klara y el sol, aunque sea una idea en el horizonte, la posibilidad se plantea. Suena a distopía, pero lo que me interesaba sobre este tema, y no soy el primero que lo aborda, se ha tratado antes en libros, en debates en otros círculos, era el tema de las emociones humanas porque cuando se plantea esta posibilidad, ¿cómo afecta? ¿Podemos pensar algo así? ¿Afectará el amor humano? Esa era la cuestión que a mí me interesaba y por eso Josie está enferma”.


La primera novela después del Nobel


“Creo que hay una relación con Nunca me abandones –su novela anterior–, pero cuando escribía Klara y el sol no era muy consciente de ella. Fue después, cuando prácticamente había terminado la novela, se me ocurrió que en cierto modo era como una respuesta, mi propia respuesta a Nunca me abandones, a un nivel comercial, no intelectual. Recuerdo que hace unos cinco o seis años tuve que releer Nunca me abandones, ahora no recuerdo cuál fue el motivo, y recuerdo que pensé: este libro es muy triste, el hombre que ha escrito esto debe animarse un poco. Y no sé, igual y con la edad, al hacerme mayor, me he convertido en una persona más optimista, no lo sé, un poco más optimista respecto a la naturaleza humana y yo quería escribir una historia que fuera a un territorio parecido pero expresando esperanza. Por eso era importante para mí que el personaje principal, Klara, nunca perdiera esa esperanza a un punto infantil, como una certeza de que hay una cierta bondad en el mundo y ella cree que esa bondad viene del sol y nunca pierde esa fe. En cierto modo creo que respondía a nivel emocional por tanto a mi libro anterior”. 

Sobre si existió alguna presión para escribir la novela, en su momento dijo: “Ya llevaba una tercera parte de Klara y el sol cuando recibí el Nobel, así que no afectó a la escritura del libro. Cuando llego a esa fase ya han pasado varios años, digamos dos, pensando y planificando el libro y después empiezo a escribir. Así que cuando llevo una tercera parte de la redacción, el proyecto ya es muy sólido. Al volver de Estocolmo esperaba que todos mis problemas de escritura, de narrativa, hubieran desaparecido, como si mi capacidad fuera más grande. Tenía un estudio muy desordenado y pensaba que todo se podría ordenar repentinamente, que se habría convertido en algo perfecto, pero no, todo estaba como lo había dejado antes de ir a Estocolmo y tenía los mismos problemas al ir escribiendo Klara como si no hubiera recibido el premio. Es decir, era como si el premio Nobel me hubiera sido otorgado en otro planeta y de repente, al volver a casa, volvía a ser quien era yo en lo que respecta a mi escritura. Es posible que en el futuro, quizá la próxima vez que intente escribir un libro, tenga un efecto, una nueva presión, pero no la tuvo en Klara. Pero realmente espero que no afecte para nada mi escritura”.


¿Los androides sueñan con el corazón humano?


“El tema de los iphones que saben más de nosotros que la persona que está a nuestro lado cuando despertamos, es cada vez más serio: es uno de los temas que plantea Klara y el sol. Si vivimos en un mundo donde los big data y la tecnología invaden nuestras vidas cotidianas hasta este punto, tendrá un impacto en esa idea a la que nos hemos aferrado durante siglos: que tenemos un alma dentro, un alma que nos hace especiales. Si ese es el caso, ¿qué vamos a hacer? Es decir, ¿hay algo más allá de los impulsos y los hábitos que se puede realmente cartografiar con la tecnología? ¿Hay algo especial dentro de cada uno de nosotros que haga que los seres humanos seamos especiales? Es una de las preguntas que Klara empieza a plantearse cuando se fija en el mundo humano. La pregunta es precisamente esta: ¿qué significa que un ser humano quiera, ame, a otro ser humano? ¿Tiene algún sentido? ¿Somos únicos de alguna manera especial? ¿Somos irremplazables o reemplazables? Por tanto la pregunta sobre el iphone y el hecho de que parece que nos va a decir cómo nos vamos a sentir después de almorzar o lo que queremos hacer más tarde durante el día, es realmente una pregunta muy profunda”.

"Si acaso los androides sueñan con el corazón humano, como Klara (interpretada por Jenna Ortega en la película) cuando intenta emular los sentimientos de Jossie, no sé, y la verdad es que nunca estuve seguro. Mientras iba escribiendo Klara no sabía si realmente ella tenía emociones de la misma manera que tenemos emociones los seres humanos o si simplemente reconocía emociones humanas y a partir de  ahí era capaz de interpretar lo que significaban en el mundo sin sentirlas, pero no estaba seguro de ello. Pero en cierto modo, tampoco me preocupaba demasiado porque mi interés real radicaba en los seres humanos. Yo miro a los seres humanos a través de los ojos de esta máquina. Y al final, aunque realmente me interesaba también cómo se sentía Klara, tampoco era importante tener una respuesta para esta pregunta. Lo importante es lo que Klara observa en los seres humanos, ese era mi eje principal. Dicho esto, en la novela, Klara se convierte prácticamente en una metáfora de los impulsos humanos y creo que asume aspectos diversos de los seres humanos y, en algunas ocasiones, en la determinación que tiene para hacer lo mejor para la niña de la que se ocupa, se acaba pareciendo a un padre, una madre humanos. Creo que los seres humanos, cuando se trata de cuidar a nuestros hijos, somos un poco como máquinas programadas. Es decir, todas estas decisiones se toman, y mi madre era así, es decir todo lo que hizo era como si tuviera una voz en la mente que le dijera: ¿esto será lo mejor para mi hijo o no?, ¿esto lo ayudará?, ¿esto lo protegerá? Es decir, yo tenía la sensación que cualquier decisión  que ella tomaba era en respuesta a esa pregunta, por tanto, hay algo respecto a los seres humanos y la paternidad y la maternidad que, insisto, actuamos como máquinas programadas. Es decir, personas horribles en ciertos aspectos, si los observas en la relación con sus hijos, son emotivos y tienen esa atención y ese cuidado. Y yo quería que Klara fuera un espejo, un reflejo de ciertas cualidades de los seres humanos. Y para mí, eso era más importante, que la cuestión filosófica de cómo se siente una máquina”.


De por qué Jossie es una adolescente enferma

Amy Adams y Jenna Ortega en una escena de Klara y el sol.

“Jossie es una adolescente enferma puesto que la historia gira en realidad a esta cuestión, a este tema: si ella muere, ¿puede ser sustituida? Hace unos años esta pregunta no se la hubiera planteado ni la madre  ni todas las personas que aman a Jossie, si Jossie está enferma y llega a fallecer, eso será devastador, pues desaparecerá para siempre y ni nada ni nadie la podría sustituir ni reemplazar. En el mundo de Klara y el sol, aunque sea una idea en el horizonte, la posibilidad se plantea, es decir, incluso en el caso de que muera Jossie no es irremplazable por lo que veníamos diciendo hasta ahora, ¿tenemos la manera de saber tanto al día de hoy, de conocer tanto acerca de una persona y hasta el corazón humano al punto de que una persona pueda sustituirse? Suena a una distopía, suena totalmente extraño, pero lo que me interesaba sobre este tema, y no soy el primero que lo plantea, se ha planteado antes en libros, en debates en otros círculos, a mí me interesaba sobre todo el tema de las emociones humanas porque cuando se plantea esta posibilidad: ¿cómo afecta esto? ¿Podemos incluso pensar algo así? Este pensamiento, que era un experimento de reflexión, puede ser interesante en las aulas académicas: si empezamos a cambiar el modo en que nos miramos los unos a los otros en la vida, en la propia familia, ¿esto afectará el amor humano? Esa era la cuestión que a mí me interesaba y por eso Jossie está enferma y quizá muera o no, y eso es lo que plantea el asunto. Y Klara evidentemente tiene su papel en esta función y en esta historia y el lector lo irá descubriendo”.


Motivación para escribir

“A ver, es que tampoco es que escriba todos los días y seguramente esto se aprecia porque mi primera novela la publiqué en 1982 y esta es mi octava novela y mi noveno libro porque publiqué un libro de relatos breves. Yo no escribo todos los días, yo no soy uno de esos autores que se tiene que sentar todos los días frente al ordenador y se marca una serie de palabras para escribir a diario. Yo dedico mucho tiempo a reflexionar, a pensar, a leer y mantengo conversaciones. Me gusta mucho dialogar con personas durante horas, me refiero a horas, frente a un almuerzo, frente a una taza de café, y a menudo lo que hago es perseguir una idea, algo que realmente me interesa. Pero antes de que realmente me ponga a escribir, pasa mucho, mucho tiempo y ya finalmente llega el momento en que me pongo a escribir, soy bastante rápido. Soy capaz de escribir en dos años, por ejemplo, un libro. No quiero escribir de todos modos un libro cualquiera, prefiero no escribir nada antes que escribir un libro cualquiera, es decir si no es un libro que realmente quiera escribir, no me voy a poner a trabajar en él. Tengo que tener muy claro qué libro voy a escribir, si no, mejor dedico el tiempo a charlar, pensar, escuchar música, leer, hasta que me aparece en la mente el nuevo proyecto”.


Sobre la pérdida y la dedicatoria de la novela a su madre fallecida

“Mencioné antes que este paralelo entre un robot que ha sido programado con una especie de función, como los padres humanos, dije que mi madre era un ejemplo. Ella me introdujo en el mundo de la literatura, pero principalmente en su vida lo que hacía era preocuparse por sus hijos y de algún modo ella se parecía a un robot que había sido programado, como el Terminator de Arnold Schwarzenegger, que tiene un objetivo y todo se centra en ese objetivo. Por cierto, la segunda película de Terminator, me parece muy interesante porque el Terminator pasa de ser una figura totalmente amenazadora a ser el padre, en mayúsculas, que va a hacer todo lo que está en su mano para proteger a esa criatura. Claro, mi madre ha tenido bastante influencia en Klara y el sol, yo ya había escrito bastante de la novela antes que ella falleciera y yo vi cómo iba envejeciendo. Ella murió a los 92 años, en paz y tranquilidad, pero hacia el final de sus días estaba en una residencia geriátrica, que son de las cosas que le ocurren a Klara hacia el final de la novela, son un poco cosas que yo observaba al final de la vida de mi madre. Ella reconoció que ya no era necesaria, es decir, que ninguno de sus hijos la necesitábamos ya, sin embargo era capaz de reflexionar y plantearse el pasado y tenía sus recuerdos y aceptó que había hecho un buen trabajo en esta vida, que había cumplido con su misión, pero conscientemente escribí sobre mi madre. Mi madre está en el libro, incluso en cómo piensa Klara, cómo observa, cómo habla y se expresa es un poco mi madre. Yo creo que mi madre era un poco como Klara en el sentido de que nunca perdió esta inocencia, un poco infantil, esta fe infantil en lo bueno que hay en el mundo”.


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